YO TAMBIÉN FALLE
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YO TAMBIÉN FALLE

Mi hijo falla, yo también fallé y lo seguiré haciendo.
Hace unos días mi hijo de secundaria fue suspendido por pelear dentro de un baño de la escuela,
fue grabado por alguno de sus compañeros y gracias a Dios el vídeo llegó a manos de la coordinadora.

Lo primero que pensé fue “diablos, el hijo del coach todo un agresivo estudiantil” “qué tanto afectará mi imagen”,
así que mi reacción hacia mi hijo sin ver el vídeo fue dura y creo que hasta cierto punto cruel,
no con golpes pero sí con palabras, pienso que me excedí, mi cerebro comenzó a preguntarse ¿qué hice mal? ¿qué fallé?.

Es claro que al poco tiempo básicamente todo el mundo sabía de la situación, los comentarios llegaron por todas partes.
Pero gracias a Dios recordé que no soy perfecto y que estuve a años luz de serlo en esa edad, sobre todo en secundaria.

Hice un análisis del tuti, del adolescente que yo fui, deje atrás mi amnesia sobre esa época y sin duda reconocí
que soy el menos indicado para lanzar la primera piedra; comencé a dominar mis emociones,
a quitarle el poder a los externos y entregarlo a directamente a Dios y a mis habilidades.

Lo primero que recordé fue mi vida siempre ha estado llena de pruebas, que desde el día de mi nacimiento
he tenido que resolver problemas y que siempre Dios a estado de mi lado para darme esa sabiduría extraña que a veces es incomprensible.

Así que pensé bueno si algo me ha hecho buen es la gran cantidad de situaciones y errores que he cometido en mi vida,
si hay alguien imperfecto ese soy yo, y esa es mi mayor fortaleza, reconocer mis errores.

Inmediatamente decidí ahora enseñar a mi hijo sus propias lecciones, que él analice la situación;
vi por primera vez el vídeo, y lo primero que dije fue “no manches, mis pleitos de primaria eran mucho más violentos”
noté que fui demasiado duro antes de tiempo, sin escuchar su opinión y sus justificaciones,
las cuales eran las mismas que yo usaba hace 25 años.

Sin embargo había que aprender, y sí en el vídeo hubo riesgos y juntos los analizamos, que “sin querer” puede lesionar a alguien,
él viendo el vídeo reconoció el peligro, con tranquilidad y amor platicamos un poco de lo que pudo haber pasado,
de los peligros, comprendió que lo que hizo no estaba bien, reconoció que volverá a ser tentado por sus compañeros,
hablamos sobre lo que es valentía y la estupidez, al final gracia a Dios tuvimos la oportunidad de analizar una situación
que posiblemente en un futuro hubiera sido realmente terrible, de o haber sido identificada.

Es claro que el conversar es importante, y por supuesto también los límites y castigos, por suerte soy un hombre de palabra,
le prometí si lee un par de libros de Nick Vijicic experto en ese tema, le devolvería su Iphone,
si no que se esperaría a hasta Febrero para que se lo regresara.

Ser firme e inteligente no tiene nada que ver con ser débil y tonto; aprender a resolver los problemas
con inteligencia es lo que te volverá un ser humano diferente.

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